En la industria minera, incrementar la recuperación metalúrgica es clave para mejorar la productividad y reducir desperdicios. Frente a este desafío, un sistema de trituración bien diseñado que sincronice trituradora de mandíbula y trituradora de impacto se presenta como una solución robusta, especialmente en el rango de alimentación de 0 a 1020 mm. Aquí te mostramos cómo implementar un flujo sistemático para optimizar la eficiencia energética y maximizar la granulometría adecuada para la posterior concentración.
Aterrizando en la realidad del procesamiento, los minerales metálicos extraídos suelen contener bloques de gran tamaño (hasta 1020 mm). Controlar eficazmente este rango en la trituración primaria y secundaria evita sobrecargas en etapas posteriores y mejora la liberación mineralógica. Estudios recientes revelan que una adecuada fragmentación en esta escala puede potenciar la eficiencia de recuperación hasta en un 15-20% comparado con procesos descoordinados, gracias a una liberación más completa y a una mejora en la acción de los equipos de concentración.
La trituradora de mandíbula actúa como el primer punto de ruptura para los grandes bloques (800–1020 mm), transformándolos en fragmentos más manejables (generalmente entre 150 y 300 mm). Posteriormente, la trituradora de impacto toma estos fragmentos para realizar una trituración secundaria de precisión.
Este proceso secuencial garantiza:
“Gracias a la configuración personalizada del flujo mandíbula-impacto en nuestro proyecto de cobre en Zambia, vimos un aumento del 18% en la recuperación bajo condiciones rutinarias, junto con una reducción del 12% en consumo de energía.” – Ingeniero de planta, Minera Copperfield.
Para que esta coordinación funcione, es indispensable atender ciertos detalles técnicos:
La correcta implementación del proceso coordinado mandíbula-impacto no sólo optimiza la granulometría para la molienda y flotación, sino que también impacta positivamente en costos operativos. Casos documentados en minas de oro de Sudamérica muestran una reducción en consumo energético de trituración y molienda cercana al 10-15%. Simultáneamente, mejora la pureza del concentrado final y disminuye la generación de relaves.
Esta estrategia apoya la construcción de minas inteligentes y sostenibles, alineadas con tendencias regulatorias globales, mientras reafirma una red de servicio con cobertura en 137 países, que garantiza soporte técnico continuo y soluciones hechas a medida para tipologías minerales diversas.